Les paso el mail de la pregunta 4:
Entonces, por amor a la verdad, ¿es posible renunciar a la felicidad? No seas mamerto y dime si no sientes satisfacción cuando cuestionas, cuando descubres, cuando dialogas...
Les paso el mail de la pregunta 4:
Entonces, por amor a la verdad, ¿es posible renunciar a la felicidad? No seas mamerto y dime si no sientes satisfacción cuando cuestionas, cuando descubres, cuando dialogas...
La respuesta anterior me dejó pensando bastante, así que decidí preguntar sobre la verdad y la felicidad. En primer lugar, quise conocer más sobre su preferencia. ¿Verdad o felicidad?:
La Verdad es un concepto complejo que ha dado lugar a un sin fin de disertaciones. Puse a prueba a mi amigo el gato. No me defraudó:
El gato al que le di posada en diciembre y enero pasados me dijo que, en lo que regresaba, podía preguntarle cualquier cosa vía e-mail y que estaría complacido de darme cualquier tipo de lección.
Pasé varios días pensando cuál sería mi primer pregunta, cuando la envié, recibí respuesta a los cinco minutos; ese gato me dejó sorprendido:
No sin antes amenazar con volver pronto, el gato al que le di poisada por varios días, me dio el siguiente mensaje de agradecimiento: